El saxofonista, conocido por haber tocado con Miles Davis, viene con su grupo.

Fuente: Diario La Nación. Autor: César Pradines

Sin duda, Dave Liebman es uno de los saxo sopranos en la historia del jazz. Continuador, en varios aspectos, de ese maravilloso universo coltraniano. Nacido en 1964, es uno de los más atractivos y más complejos saxofonistas de la actualidad.

Liebman, que llegó a Buenos Aires para desarrollar una semana de work class en la EMU, de La Plata, hará dos presentaciones. Mañana, a las 22, en la sala Lavardén, Sarmiento y Mendoza, en Rosario y pasado mañana, a las 21, en el ND/Ateneo, Paraguay 918.

El artista viene con su grupo, formado por Vic Juris en guitarra, Tony Marino en contrabajo y Marko Marcinko en batería.

Una mirada al género

En declaraciones a LA NACION, Liebman señaló que su grupo, con el que tiene 15 discos y 17 años de marcha por diferentes escenarios, consiguió una versatilidad única que les permitió encarar diversos desafíos.

"Con ellos he tocado diferentes géneros y estilos. Podría decir que todos los estilos de música pasaron por nuestras manos. Arias de Puccini, el repertorio de Miles Davis, mucho blues y música brasileña", expresó el artista, que entró al jazz por la puerta grande, ya que surgió de la mano de Elvin Jones en principio y Miles Davis después.

Considerado un extremista de la improvisación, su música adolece de clichés; contra todo prejuicio, es fresca, creativa y con un fuerte swing. El material que viene a presentar es una aproximación al jazz, con una impronta blusera y un lenguaje moderno.

-Desde su posición de docente, ¿cómo le parece que irá evolucionando la escena del jazz?

- Lo más excitante que ha pasado es que el jazz se hizo reconocido en tantos países. Esto significa que la fusión de estilos desde el folk hasta la música clásica de distintos lugares se mezcla con el legado del jazz tradicional. El jazz siempre tomó prestado material de otros lenguajes y esto se incrementó en este período por la educación y la globalización.

-Parecería existir cierta falta de vitalidad creativa...

-No; pienso que los músicos jóvenes están tocando una música más aventurera que nunca en su historia. Por otro lado, debido a que la cultura en general está siendo marginada en la mayoría de los lugares, la audiencia no es tanta como la que podría haber sido. De todas maneras, cierta clase de inercia se siente, pero desde el lado de la música las cosas están hoy mejor que lo que han estado nunca.

-La labor de las escuelas de jazz parecerían haber desarrollado sólo el cuidado de las reglas musicales y han quitado potencia creativa a la escena jazzística. Los músicos tienen gran técnica y tocan dentro de las reglas, pero faltan creadores. Antes, los músicos también respetaban las reglas, incluso las creaban, pero no vivían para ellas .

-Cuando una forma de arte se desarrolla, primero los protagonistas no discuten reglas ni procedimientos. Esto queda para las generaciones siguientes, porque es natural que la gente quiera entender algo que a ellos les gusta escuchar (o mirar, en el caso de la pintura). La educación formal sigue a los inicios. En jazz, la música tiene 100 años y ahora es posible aprenderla en una forma organizada. Y esto tiene aspectos positivos y negativos. Del lado positivo, se ha conseguido una audiencia muy conocedora que puede absorber un lenguaje más sofisticado, pero también hay más conformismo respecto de las expresiones individuales. Hemos sido testigos de que en la evolución de cualquier forma de arte "la crema sube hasta el borde", lo que significa que cualquiera que tiene algo para decir, cuando es único e individual, se destaca naturalmente del promedio. 

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