Por Marina Cavalletti

El nuevo trabajo del cuarteto liderado por Esteban Sehinkman expande los márgenes del jazz en una propuesta que combina texturas incidentales con paisajes sonoros renovados. Cada track es un microcósmos único. Eso hace que “Rueda de la fortuna” sea uno de los hallazgos artísticos de 2014.

Esteban Sehinkman

El músico presentará  su quinto disco junto a Pájaro de Fuego en Thelonious Club este viernes 13, en diálogo con Jazzeando el compositor habló de sus influencias rockeras, la madurez del grupo y los detalles del show.
 

Sos el fundador de Real Book Argentina y mostrás un concepto muy amplio de las "fronteras" del jazz ¿entre que márgenes creés que vuela Pájaro de fuego?

Creo que vuela entre lo experimental y el jazz rock eléctrico, apoyado fuertemente en la sonoridad amplia de los sintetizadores.

En "La rueda de la fortuna" aparecen ecos que van desde Miles Davis  (con algunos guiños hacia All blues en Mr. JZ) y Los Beatles (En Oda al campeón)  hasta The Doors (En Pesante) y Led Zeppelin (En las cuatro estaciones) ¿Qué influencia tiene el rock en vos en particular y en el jazz en general?

Desde chico escucho rock. Es la música que me marcó en los momentos de mayor permeabilidad emocional, durante la adolescencia especialmente. Es lógico para mí que esta música esté impregnada de todo eso.

Las composiciones del disco tienen climas muy diversos: bossa nova, acid jazz, sonidos ligados a los 80 ¿cuál es el hilo conductor que hace dialogar a todas estas piezas dentro de un mismo trabajo?

Creo que la pluma del mismo compositor por un lado, y el trabajo del grupo por el otro. Ya nos conocemos desde hace años, y a cualquier bicho que camina le encontramos la dirección sonora propia que nos identifica.

Decidiste rebautizar tu proyecto solista tomando el nombre de tu disco anterior, además de sumar a Nicolás Sorín ya no como invitado, si no como integrante de tu propuesta. Además de eso ¿qué diferencias encontrás entre este Pájaro de fuego y el anterior?

Creo que este es un disco más heterogéneo, hay muchos matices entre los temas. El disco anterior fue armado conceptualmente desde una propuesta trance, con una idea de continuidad. En este disco las canciones son pequeños universos, tienen fuerte identidad propia. Además hay giros melódicos más desarrollados, y mejoramos el audio de la grabación. Este disco es un crecimiento para nosotros.

Abandonar el protagonismo para reformular un cuarteto es un gesto interesante ¿qué te aporta el trabajo grupal, en lo personal y como músico?

La identidad de este grupo depende en gran parte de sus integrantes. Hace rato tenía ganas de descentralizar la propuesta a mi nombre, y conceptualizar la música a través del nombre de la banda, Pájaro de fuego.

En este disco retomaste obras de tu primer disco (Con la segunda parte de Pesante) y del tercero (con Villa Vicky) ¿qué te motivó a hacerlo? ¿cómo describirías tu método compositivo, si es que lo tenés?

Volvimos a grabar Villa Vichy y Micropunto, porque a través de los años las versiones que tocamos en vivo se fueron modificando radicalmente. Y todas esas horas de vuelo nos dieron ganas de volver a grabarlos. Pesante 2 es la continuación armónica y melódica del Pesante que está incluído en el disco La espuma de los días. En este caso es una composición que parte de un estado anímico personal, cosa que no siempre me pasa a la hora de escribir música.

¿Cuál es su hoja de ruta para el concierto del 13?

Vamos a ser un sexteto, con dos baterías (Pipi Piazzolla y Tomy Sainz), Matías Méndez en bajo, Nico Sorín y yo en sintetizadores, y Sebastián Lans en guitarra. Se viene un show intenso. El repertorio está basado en La rueda de la fortuna, pero también vamos a mechar algunos hits del pasado y un par de temas nuevos. Llegamos a punto caramelo como grupo, el sábado 13 tomamos prisioneros a los que se acerquen a Thelonious Club...