Hoy se presentará el disco Guitars de McCoy Tyner.

Guitars de McCoy Tyner 

La reseña fue realizada por nuestros amigos del programa de radio NoTanDistintos.

Los podés escuchar los sábados de 19 a 22 horas por FM Urbana de San Miguel (107.3) o por sus páginas web: www.fmurbana.com.ar y ww.notand.blogspot.com. Al programa lo conducen Guillermo Blanco Alvarado y Alberto "Tano" Rosso y además pasan rock, blues y hacen comentarios de libros y películas.

  1. Improvisation 2  (Ribot)
  2. Passion Dance
  3. 500 Miles
  4. Mr PC  (Coltrane)
  5. Blues on the Corner
  6. Improvisation 1  (Ribot)
  7. Trade Winds  (Fleck)
  8. Amberjack  (Fleck)
  9. My Favorite Things  (Rodgers)
  10. Slapback Blues
  11. Greensleeves
  12. Contemplation
  13. Boubacar (Frisell)
  14. Baba Drame (Traore)

Músicos:

McCoy Tyner: piano

Ron Carter: contrabajo

Jack DeJohnette: batería

Invitados:

Bela Fleck: banjo

John Socfield: guitarra

Bill Frisell: guitarra

Marc Ribot: guitarra

Derek Trucks: guitarra

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Cuando para aquellos que escuchamos jazz se menciona el nombre de McCoy Tyner inmediatamente nos acordamos de su extensa obra solista, de su sociedad esencial con John Coltrane de su maestría para el piano, incluso de su edad. Estas cosas parecen ser que le dan al gran McCoy el derecho de hacer lo que le viene en ganas. Y lo hace. ¿Y sabe una cosa? Lo hace de un modo excelente. Ultimo trabajo de McCoy Tyner, “Guitars”, un disco en compañía de guitarristas.

El trío de base está formado por McCoy Tyner en piano, Ron Carter en bajo acústico y Jack DeJohnette en batería. Junto a esta base se incorporan Marc Ribot (4 temas), John Scofield (2 temas), Bela Fleck (3 temas), Derek TrucksBill Frisell (3 temas).

Se me ocurre la siguiente pregunta: ¿hace falta analizar un disco excelente que habla por si mismo? Aunque sea en vano, hagamos el intento. Un pianista enorme, lleno de una musicalidad, una energía y una técnica maestra, Tyner es uno de esos músicos que hacen que el jazz sea más que música; es una experiencia sensorial completa y evocativa, climática. Tyner es un genio del jazz y lo demuestra cada vez que se sienta delante del piano y esta es una de esas ocasiones. Y un genio no puede dejar de estar rodeado de músicos de su mismo nivel. Ron Carter en el bajo y Jack DeJohnette en batería (viejos amigos desde su época de Miles Davis) completan de una forma monolítica el trío de base, una base como para construir las pirámides musicales que a uno se le ocurran.

La tarea de Carter y DeJohnette en este disco es una lección magistral, perfecta; un Carter inspiradísimo que da la nota justa en el momento adecuado y se luce de un modo brillante en sus solos; DeJohnette sigue con esa costumbre (adquirida en infinitas sesiones con Keith Jarret) de tocar perfecto; al igual que Carter en el bajo, no hay un sonido de su batería fuera de lugar; sigue sorprendiendo con su creatividad, su swing y su timing para darle a cada tema el sostén rítmico que necesita. Sobre esta base a prueba de bombas los guitarristas se sienten cómodos; estilos muy distintos que se amalgaman sin perder su identidad.

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Están todos fantásticos, tocan todos con un nivel altísimo y se me hace difícil destacar a alguno en particular, porque cada uno interviene en un momento climático del disco adecuado, no hay ninguna interpretación que suene fuera de contexto. Un repaso a los grandes éxitos de Tyner, standards y un par de composiciones propias de los invitados hacen un disco que transita de un modo sutil, cálido, delicado y no por ello menos energético y potente, por momentos que van del hard bop al ambient jazz del final del disco; un disco que es una máquina de generar climas y ambientes como pocos.

14 temas “seleccionados a mano” para conformar un disco excelente, una muestra excepcional de jazz con un sonido moderno y original. Lo único que tiene este disco de observable es que acá falta alguien. Alguien que hubiera hecho de esto disco una grabación antológica, histórica... de por si, ya me parece que lo es, pero... para mi, falta Frank Gambale y ahi si que este discos sería una obra de arte absoluta. Contrariamente a la opinión de los “críticos expertos de jazz”, en mi consideración es un fundamental en la discoteca del jazz moderno y un gran puente para aquellos cultores del rock que quieren investigar un poco el jazz. Larga vida al Gran McCoy y pídale a Papa Noel que se lo traiga.

 

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