Guía de escucha: el jazz latinoamericano que cruza fronteras sin perder su pulso propio
Una ruta práctica y sin rodeos por los discos y artistas clave del jazz latinoamericano actual. Para quien quiere empezar a escucharlo sin que le expliquen teoría primero.
Vamos por partes. Cuando alguien dice "jazz latinoamericano" suele venir a la mente una mezcla de ritmos caribeños con improvisación, pero la cosa es más rica, más contradictoria y mucho menos folclórica de lo que parece. Esta guía no pretende ser exhaustiva ni académica: es una hoja de ruta para que el que recién se acerca al género sepa por dónde empezar y, sobre todo, por qué vale la pena seguir.
El punto de partida tiene que ser entender que el jazz latino no es un subgénero uniforme. Es un diálogo constante entre la improvisación norteamericana y las matrices rítmicas y melódicas de distintos países del continente. Y ese diálogo no siempre es armónico: a veces es tenso, a veces es festivo, casi siempre es imprevisible. Lo que lo define es la forma en que cada músico resuelve esa tensión.
Por dónde arrancar: los discos esenciales
Si tenés que elegir solo tres discos para meter en la playlist de hoy, que sean estos. Primero, El Viaje de Gonzalo Rubalcaba (2022). El pianista cubano, radicado hace décadas en Estados Unidos, logra aquí una síntesis perfecta entre el piano virtuoso, los ritmos afrocubanos y una sensibilidad casi clásica. No es un disco fácil, pero cada escucha revela una capa nueva.
Segundo, el trabajo de la pianista y compositora venezolana Gabriela Montero en Latin Soul (aunque su disco más jazzístico sigue siendo el que grabó con el baterista Horacio “Negro” Hernández). Mejor aún: busquen The Stranger de Edward Simon, pianista venezolano que en los últimos años armó una de las bandas más interesantes del circuito. Su disco 25 Years (2021) es una buena puerta de entrada porque recorre su trayectoria sin caer en la nostalgia.
Tercero, y este es el que más sorprende a los que vienen del jazz yanqui: El Buen Salvaje del argentino Ernesto Jodos. Jodos es uno de los pianistas más finos que tenemos y en este disco (junto a su trío) logra algo difícil: que el swing conviva con la milonga y el chamamé sin que nada suene forzado ni turístico.
La nueva camada que está sonando ahora
En los últimos años aparecieron varios nombres que vale la pena seguir de cerca. La saxofonista y compositora costarricense María Eva Outumuro viene desarrollando un lenguaje propio que mezcla free, ritmos centroamericanos y mucha melodía. Su último trabajo muestra una madurez que no se ve todos los días.
Del lado brasileño, el guitarrista y compositor Chico Pinheiro sigue editando discos que son puro gusto. City of Dreams es un buen ejemplo de cómo se puede tomar la bossa y el jazz contemporáneo sin caer en clichés. Y si hablamos de Brasil, no se pueden saltear las nuevas generaciones de São Paulo y Río: gente como Amaro Freitas o el baterista João Debrito, que están redefiniendo el groove latino desde adentro.
En Colombia, el pianista y compositor Juan Andrés Ospina viene haciendo un trabajo silencioso pero profundo. Sus discos con el trío muestran una comprensión del ritmo colombiano que se integra al jazz de una manera orgánica, sin que parezca una clase de musicología.
Cómo escuchar sin aburrirse
El error clásico es poner un disco de jazz latino mientras se responde mails. Este género pide atención, aunque no siempre en el mismo lugar. A veces la atención va en la melodía, a veces en la percusión, a veces en cómo el pianista resuelve una tensión armónica que viene de un son montuno.
Recomendación práctica: empezá con volúmenes bajos. Dejá que el groove se meta primero. Después subí el volumen y empezá a seguir las líneas del solista. Y, sobre todo, escuchá en orden. Un disco de jazz latino casi nunca está pensado para ser consumido en shuffle.
Los sellos que valen la pena seguir
Si querés descubrir nombres nuevos sin depender de algoritmos, seguí estos sellos: Ropeadope (aunque es norteamericano, ha editado mucho jazz latino de calidad), Zoho Music, el sello argentino Acqua Records y el cubano Bis Music. También el trabajo de Nueva Colección en México y Eguay en Uruguay han sacado cosas interesantes en los últimos años.
Para seguir profundizando
Una vez que hayas pasado por los discos mencionados, el paso siguiente es explorar las fusiones más arriesgadas. Ahí aparecen proyectos como el del bajista chileno Christian Gálvez con su grupo Mestizo, o la saxofonista mexicana Magos Herrera, que combina jazz con poesía y ritmos indígenas de una manera que no suena a postureo.
También vale la pena revisar las reediciones recientes de clásicos. El trabajo de remasterización de discos de Irakere o de los primeros discos de Egberto Gismonti permite escuchar con otros oídos lo que en su momento sonó revolucionario.
Al final del día, el jazz latinoamericano no es un museo ni un laboratorio. Es un lenguaje vivo que sigue mutando según quién lo toque y desde dónde. La mejor forma de escucharlo es con curiosidad y sin prejuicios: ni el prejuicio de que “todo es lo mismo” ni el de que “todo lo de afuera es mejor”. Acá, como en casi todo el arte, lo interesante está en el medio.
Si recién estás empezando, armate una playlist con los discos mencionados arriba y dejá que suenen de corrido. Después volvé a esta guía. Vas a descubrir que, entre la primera y la cuarta escucha, algo cambió. Ese algo es exactamente lo que buscamos cuando escuchamos jazz.